Las intensas lluvias habían desbordado el río Ojailén. Desde la nueva rotonda elevada de la variante sur se contempla un río ancho y caudaloso que inunda generosamente un valle verde, donde empieza a crecer una siembra incipiente. El sol se refleja en sus aguas, y en las múltiples lagunillas que la lluvia ha formado en las inmediaciones de su cauce. El otoño se había despedido atendiendo las innumerables rogativas anónimas que pedían la ansiada lluvia, para regar esta tierra demasiado seca y para que el río fluyera alimentado por arroyos y torrenteras, para permanecer, para mantenerse eternamente en el valle minero horadado hasta sus negras entrañas.
La lluvia había cesado. El viento movía las nubes con una inusitada rapidez, iba reemplazando las grises por otras más negras que descargarían agua o nieve sobre una multitud de vecinos que hacían sus compras, olvidando, una vez más, el mensaje de humildad y austeridad que el hecho religioso trata de transmitir, quizá de manera inútil.
Miércoles, 23 de diciembre, a las doce de la mañana se reunía el Pleno de la Corporación para analizar y acordar sobre los Presupuestos del año 2010. Una gran mesa en forma de herradura recibía a los concejales. Sobre ella había pequeñas bandejas de polvorones y trocitos de turrón envueltos en papeles dorados y rojos que brillaban con intensidad recordando las celebraciones inmediatas, y dos botellas de agua demasiado frías que anunciaban una larga discusión.
Algunos lectores sospecharán, con toda razón, que la lluvia es sólo una excusa y una prueba de la pereza mental del cronista que se resiste a contar, otra vez, las claves de un Pleno idéntico al anterior e igual a los que vendrán. Una vez más, y van…., el protagonista fue el Alcalde que exponía, explicaba, exclamaba, exhibía, exhortaba…., ante la mirada suplicante de la Concejala de Hacienda y la curiosidad del resto de los concejales.
Dejó claro desde el principio su rechazo a las ideas ajenas y a las propuestas distintas…. ¡nada nuevo! ¿Qué pasó con las 15 enmiendas presentadas por los concejales de Izquierda Unida para mejorar los Presupuestos? Acertaron, ¡a la papelera! Ni una sólo aceptó, aunque estaban llenas de sentido común y fundamentadas en la reivindicación de muchos ciudadanos, veamos las consecuencias:
A) Seguirá funcionando un autobús al aeropuerto, en el que viajan sólo fantasmas y que cuesta 150.000 €/anuales.
B) A pesar de su labor social, reconocido prestigio y labor caritativa, Caritas ha perdido su convenio con el Ayuntamiento, por su voz crítica, en alguna ocasión, con este Alcalde. En su lugar conveníamos con el Club Taurino. ¡Qué cambio de prioridades!
C) La regeneración de valle del río Ojailén, cuyo proyecto existe desde el año 2004, seguirá durmiendo en algún cajón de un sumiso concejal.
D) La austeridad será sólo un eslogan.
E) A pesar del paro, las horas extras serán miles el próximo año, como en años anteriores.
F) El periódico de información municipal será una propaganda personal del Alcalde que todos pagamos (60.000 €)
G) Las obras propuestas no serán una prioridad. Aquí lo prioritario son las “macro rotondas”.
H) Las 19 hectáreas de zona verde en las 630 pueden recalificarse para permitir la construcción de viviendas.
Ningún respeto al trabajo, esfuerzo y rigor de los concejales de IU. Intenta que nos instalemos en la desgana y la desidia, ¡esfuerzo inútil! Lo volveremos a intentar.
Los trabajadores de la Fundación Virtus reclaman públicamente sus salarios, y el Alcalde silbando el “sitio de Zaragoza”, descalificando a quien en el Pleno de la Corporación le pida explicaciones… y a eso llaman gestión “socialista”.