EL Alcalde acaba de anunciar públicamente que no consultará con la oposición los nuevos proyectos del Plan E, como tampoco consultó los proyectos del anterior Plan E. Nos volveremos a enterar por los periódicos, la radio o la televisión, en qué nos gastaremos los fondos económicos del Plan 2010.
Este comportamiento, tan escasamente democrático, no es sorprendente en un Alcalde que gobierna , cómodamente instalado en su mayoría absoluta, como si fuera un cacique de principios del siglo pasado, tratando a la oposición democrática como un mero trámite burocrático , en ocasiones molesto.
Muchos municipios han priorizado sus proyectos financiados por estos fondos de inversión local a través de experiencias democráticas, haciendo partícipes de esta importante decisión al Pleno de la Corporación y a los principales agentes sociales de la ciudad.
Este Alcalde se basta él solo para establecer la prioridad de los proyectos y decidir la inversión, ninguneando a sus conmilitones y miembros de su gobierno municipal y despreciando la opinión del resto de los grupos políticos que forman la Corporación.
Constituye una triste realidad que nos tengamos que enterar por los medios de comunicación de las principales decisiones que adopta este Alcalde. Jamás nos hemos sentido tan mal tratados como representantes políticos y nunca, como ahora, hemos tenido que soportar a un alcalde tan prepotente y soberbio, que no sabe manejar democráticamente el caudal de confianza que le han otorgado los ciudadanos.
Para este Alcalde no existe una política institucional que requiera del consenso y el acuerdo de toda la Corporación, desconoce que existen decisiones que necesariamente forman parte de esta política institucional y reduce el poder democrático en su persona, principio y fin de la política municipal. El anuncia, él decide, él otorga, él quita, él pone… De este modo, muchos miramos y algunos babean.
Con este comportamiento tan alejado de los más elementales principios democráticos, quiere empujar a los concejales de I.U. por la senda de la demagogia y la irresponsabilidad. No lo va a conseguir. Conoceremos los proyectos, aunque sea a través de la prensa, daremos nuestra opinión sobre las decisiones adoptadas, informaremos a los ciudadanos de nuestras propias prioridades, y a pesar de lo anunciado, presentaremos al próximo Pleno de la corporación una moción para que las prioridades de inversión financiadas con el Plan 2010, sean el producto de una experiencia democrática, con la participación de los principales agentes sociales de la ciudad y de todos los grupos políticos representados en el Pleno Corporativo.
Lo mismo la propuesta hiere su sensibilidad y la tira directamente a la papelera, como viene haciendo últimamente.
Puertollano, 6 de noviembre de 2009